No, la invasión de Panamá no fue un éxito. (Para los nostálgicos)

Gracias a Jose Alexis A y a Juan Carlos Palomino Perez

Parece que muchos de los que sueñan con una invasión de Estados Unidos a Venezuela imaginan la supuesta eficiencia y limpieza de los servicios prestados por el Gobierno de George Bush en la remoción de Noriega de la presidencia panameña en 1989 como el modelo de intervneión que Washington seguiría en el país. Bush justificó lo que fue condenado por casi la totalidad de la comunidad internacional (excepto Francia y el Reino Unido) como una operación justa para proteger la democracia y los derechos humanos en Panamá. Además de garantizar la captura de Noriega que había sido procesado por una corte de Florida por trafico de drogas. Causa Justa se llamó la operación que incluyo a 27 mil soldados estadounidenses.

Pero la invasión de Panamá fue el resultado del intento de repatriación del canal. Noriega fue un operador de la CIA y mantuvo excelentes relaciones con la DEA que desde el 72 sabía que Noriega tenía relación con el narcotráfico Colombiano y que durante los procesos de brutal represión (particularmente brutal fue el 84) no tuvo mayor interés en deshacerse de el.

Es esencial no olvidar que Noriega fue entrenado en contrainteligencia, guerra de guerrillas y batalla selvática en la SOA, la Escuela de las Américas donde Estados Unidos preparó la mayor parte de las fuerzas de intervención y desestabilización locales que pasaron a operar como los agentes de Estados Unidos en la región. Como intenté explicar en esta respuesta a quienes esperan una invasión de EEUU a Venezuela, (https://www.facebook.com/MartinJ.Gak/posts/1520629231337875) la invasión es la última arma de una gradiente de una gradiente de opciones para intervneción.

Es importante tener en cuenta que al igual que Endara, Noriega fue una solución estadounidense al problema panameño. De hecho, invitar una invasión a Venezuela no es solo expresar aspiraciones por un Endara, es también miopemente invitar a un Noriega.

La invasión fue vendida en medios estadounidenses como un programa de protección de principios democráticos y de derechos humanos. Hasta hoy no sabemos cuantos muertos civiles hubo en Panamá. Sabemos que mucha gente murió incinerada en EL Chorillo. Posiblemente unas 300 personas. Invito a cualquiera a que se pare en su calle mire a sus vecinos y familiares y se imagine 300 muertos por bombardeo o incineración en su barrio.

El cálculo general es que hubo unos 4000 muertos durante la invasión y como en los días después del 20 en PTY hubo asaltos a comercios, el ejérico estadounidense pasó a combatir casi una guerra urbana con una ola criminal. Cuantos civiles murieron en ese proceso probablemente nunca lo sepamos aunque probablemente la cifra total sea cercana a los 3000.

Es interesante tener en cuenta que en el gobierno de Endara lo que cambió fue la cara visible del aparato estatal pero la situación interna no vio casi ninguna mejoría. Sobrepoblación carcelaria, un sistema de justicia igualmente disfuncional, abusos a los derechos humanos, etc. Al día de hoy Panamá sigue teniendo un problema insondable de corrupción y una estructura de encubrimiento comparable aunque quizás mejor presentada que en los 80. El crecimiento económico de los últimos años tiene más que ver con la situación global y su posición estratégica en comercio internacional. Pero incluso con índices de crecimiento (si bien modestos), la situación económica de una enorme parte de la población es de casi indigencia y el país sigue teniendo un índice altisimo de desigualdad.

El problema de distribución es políticamente importante y aunque en Latam se tiene a pensar que la idea desigualdad y acceso es monopolio de la izquierda radical, como explique en el video sobre Venezuela de la semana pasada, no hay nadie que yo conozca en política o economía académica o política en EEUU o Europa, a la derecha o a la izquierda, que no crea que los procesos de redistribución y el cierre de la brecha de riquez es crítica a la salud política y económica de un país y de la economía global. Un mercado sustentable requiere de una demanda sustentable. La acaparación de capital (pueden leer a Piketty ) en pocas manos reduce el mercado y genera estancamiento.

En fin, este es otro motivo por el cual creo que es importante traer a la derecha de Latam al siglo 21. Por ahora, leer a muchos de los que escriben desde la derecha indignada es casi como visitar un parque jurásico político.

Una breve respuesta a quienes apoyan una “intervención militar” de Estados Unidos a Venezuela. (Más de los que jamás creí encontrar)

Las “intervenciones quirúrgicas” son un eslogan político que no tiene correlato militar. En general, las operaciones sin presencia de ejército de tierra en teatro de guerra son posibles cuando el fin de la operación es desarticular una avanzada militar. Bombardear infraestructura, nodos de comunicación, material armamentístico, etc sirve para frenar una despliegue o una operación.

Sin embargo, cuando el fin de la operación es la desarticulación de todo el aparato institucional o de un proyecto político la presencia en tierra es esencial. Esto es lo más obvio que todo observador debió aprender en Irak.

Es por eso que la proyección de poder político de USA en América Latina consistió tradicionalmente en desestabilización y cambio de régimen. Cuando eso requirió operaciones militares fueron dejadas en manos de las fuerzas armadas locales (Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Guatemala, Honduras, Salvador, Colombia, etc). De lo contrario, Estados Unidos llevó a cabo una invasión (Panamá o Granada). En la región la lealtad ambigua siempre fue la de los aparatos militares que se encargaron tanto de invadir sus propios espacios republicanos como de reprimir la fuerzas políticas internas a favor de poderes extranjeros.

La idea de que USA puede “intervenir” Venezuela y hacerlo “quirúrgicamente” es simplemente hacer gala de una total ineptitud en lo que se refiere a operaciones militares, historia geopolítica y cultura política.